miércoles, 27 de mayo de 2015

Él Árbol de la Vida

 La belleza del Ser
En esta  entrevista, nueva toma de contacto con el Árbol de la Vida Individual,  descubrimos, profundamente arraigadas, memorias de drama y de dolor por la pérdida. estas huellas son grabaciones que bajan la frecuencia del campo vibratorio porque forman parte del patrón de víctima de la herencia familiar que, desde el inconsciente, está configurando o creando la vida de la persona. La experiencia en el cuerpo físico es como si un peso tirara hacia abajo, costando mucho todo, teniendo que esforzarse más de lo equilibrado para conseguir poco. A nivel emocional, hay una emotividad que puede estar siendo expresada o no, tristeza y también rabia.
Cuando hay un patrón de víctima inconsciente, y hemos de tener en cuenta que este es un patrón en el que todos hemos estado inmersos, es muy posible que alimentemos ese papel sin darnos cuenta, creando situaciones que nos llevan a la queja, la frustración, reforzando el victimismo en nosotros. No siempre es fácil reconocer ese patrón en uno mismo, porque en realidad nadie quiere ser víctima, todos queremos crear vidas felices. Es interesante entonces observar a los ancestros más cercanos, sus vidas, sus sentimientos, o su falta de contacto con ellos, eso nos dará pistas sobre cómo recibimos este patrón. A veces es fácil reconocerlo, cuando el personaje ha tomado ese papel en concreto, y otras veces es más difícil, la persona se polariza y vive el otro extremo, rechazando posiblemente esta parte de sí mismo.
Después de años desvelando a la víctima, he visto que es una potente grabación, planetaria y personal, a la que vas despertando por capas, como si pelaras una cebolla, y cuando crees que ya no te va a hacer llorar más, vuelve a hacerlo...
Unas horas después de la entrevista personal, todavía tomando consciencia de la Verdad que ese Ser estaba comunicando, sentí la necesidad de mover la energía a través de la pintura y surgieron esta especie de flores a través de las que me hablaba su esencia. Aunque no se vea por la calidad de las fotos, la energía que las creó fue delicada, sutil, expansiva y muy sensible. Se abrió sin buscarlo un Ser, que desde el personaje de víctima y de dolor se metamorfoseó en sí mismo, pureza y belleza.
Nos revestimos en la materia del drama del pasado en la Tierra, y quedan los dones ocultos, invisibles. Y cuando tomamos consciencia de ese drama en nuestras vidas, esos tesoros tan bien guardados surgen a la superficie, ya para ser vistos.


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