domingo, 29 de mayo de 2016

I CHING: Hexagrama 29

HOY, DÍA 29,  HEXAGRAMA 

                                                        K’ an.-

LO ABISMAL  (EL AGUA)
Resultado de imagen de hexagrama 29 i ching
El Agua fluye ininterrumpidamente
llegando a su meta:
La imagen de lo Abismal repetido.
Así el Hombre Superior
Procede siempre con rectitud.
Siempre dedicado a la enseñanza.

                                             

El Agua llega a su meta porque fluye ininterrumpidamente; llena todos los surcos antes de seguir su camino. Así lo hace también el Hombre Superior. Se ocupa de que el bien pase a ser un rasgo firme del carácter del discípulo, que no sea casual o esporádico. Si se enseña a los hombres, es importante ser consecuente. Tan sólo la repetición logra que lo aprendido se haga propio.

“El acostumbrarse ante el peligro hace que éste entre a formar parte del modo de ser del hombre. Debido a que conoce el mal, se habitúa a él. Así se ha perdido el camino del bien. Consecuencia de esto es una mala fortuna.”

En momentos de peligro debes considerar serenamente las circunstancias del momento, contentándote con pequeñas soluciones, puesto que no puedes conseguir un total éxito. Así también el manantial fluye al comienzo poco a poco, con demora, antes de abrirse el camino a la libertad.

Precisamente lo hermoso del elemento Agua es que corre continuamente, llenando todos los lugares por donde pasa o atraviesa; no retrocede ante el peligro, ante la caída; nada le hace perder su propio modo de ser. En todas las circunstancias permanece fiel a sí misma, y en aquellas difíciles, la sinceridad hace que se comprenda la situación en lo profundo del corazón.
Cuando se ha llegado a dominar  interiormente una situación, el éxito de las acciones exteriores resultará espontáneo.

Pinta el hexagrama, dibújalo. Siéntelo cuando necesites la fuerza, superar un asunto, o la fuerza de vencer ese peligro momentáneo, respetando el momento cósmico.

 Es ese decir: “que sí, que voy para adelante” y en ese gesto comprometer la fuerza del corazón, y hacerse cargo por completo de lo que significa ese movimiento.

                                 Hoy atravieso las grandes aguas.
Esas que me enseñan a nadar entre emociones.
Las que me inundan para que rompa el llanto,
las que me ahogan si no hablo.
Las que con gesto delicado y permisivo se adentran y calan hondo.
Las que con fuerza te hacen avanzar hasta el siguiente peldaño,
de esos peldaños plateados y cristal que nuestra bienamada Presencia se apresura a pisar…

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